LA NIÑA QUE RIEGA LA ALBAHACA Y EL PRÍNCIPE PREGUNTÓN
de Federico García Lorca
Espectáculo unipersonal con títeres de Rubén Darío Salazar
Estrenado en el Museo Farmaceutico de Matanzas el 17 de julio de 1996
Diseño de vestuario, títeres y teatrino: Zenén Calero Medina
Coreografía: Lilian Padrón
Música original: Jorge Luis Montaña
Selección de música tradicional cubana y española: Rubén Darío Salazar
Adaptación y Romance de ciegos: Rubén Darío Salazar
Asesoría dramática: Oscar Jorge Marrero
Puesta en escena: Rubén Darío Salazar y Zenén Calero Medina
Críticas:
…Por fortuna hay una puesta en escena cubana (La de Rubén Darío Salazar, con decorados de Zenén Calero y el Teatro de Las Estaciones), deuda y homenaje al autor español de esta fiesta casera, que como los cuadros del Mirón de nuestro José Jacinto Milanés, significó algo más que un detalle anecdótico en una biografía….
Divertimento sobre el Teatro de Cachiporra
Rosa Ileana Boudet
Revista Tablas, 1997
…Rubén, nos deparaba el momento más alto de todo este encuentro con La niña… en un derroche de carisma, delicadeza, ternura, precisión, dominio de la escena, comunicación con el público, espíritu lúdico, en fin: talento y corazón…
En el saludable filo de la navaja
Esther Suárez
Boletín La Mojiganga. No. VI. 1997
…Como la mayor parte de los más intensos trabajos escénicos que parten de Lorca en nuestra escena, este es el fruto de un intenso estudio y de una pasión innegable hacia el autor de Romancero Gitano. Reconstruyendo ese texto perdido, intercalando en él otros fragmentos lorquianos, el marinero que encarna Rubén Darío abre la maleta que Lorca olvida en el puerto habanero y nos deja soñar junto a él a través de esa fábula ingenua y plena de candor para la cual parecen hechos desde siempre los fabulosos diseños de Zenén Calero; muñecos y teatrino que consiguen de cada espectador, adulto o niño, atención y aplausos merecidísimos….
Una isla llamada Cuba en una isla llamada Federico
Norge Espinosa
Revista Tablas, 1998
…la enorme versatilidad de Federico, lo mismo ofrece pretextos para dramas rurales, espectáculos futuristas, performances surrealistas o teatritos de títeres.
Este último ha sido el género escogido por Teatro de Las Estaciones de Cuba para recordarnos la estancia del poeta en la isla. Una creación magnífica a cargo de un soberbio actor.
Primero con muñecos de guante, incluyendo a Federico ya como protagonista de pleno derecho en el teatro; en una escena de candor histórico, economía de medios y gracia sobreabundante. Luego con muñecos de peana para representar La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón. Y debo decir que es una de las representaciones que más me han gustado…
La ternura cubana para cerrar el año Lorca.
Andrés Molinari
Diario Regional de Andalucía El Ideal. Granada, España 1998
…Este unipersonal del fogueado Rubén Darío Salazar se estrenó hace un par de años y en cada una de sus funciones –tanto en su sede de Matanzas, como en otras plazas del mundo– desata la combinación de magia poética y muy criollo juego escénico… Rubén Darío y el excelente diseñador Zenén Calero dan con espectáculos como este, un paso adelante en el camino que nos adentra en el rigor artístico y nos aleja del paternalismo…
Lorca en la maleta de Darío
Amado del Pino
Periódico Granma, 1999
…El Teatro de Las Estaciones de Cuba presentó el espectáculo La niña que riega…de Federico García Lorca. Vale la pena comentarlo brevemente, porque en el contexto de este Festival donde las propuestas escénicas son muy sofisticadas en tratamientos y técnicas, este es un trabajo sencillo, fresco, a la medida del titiritero-artesano que busca la comunicación directa con el público y que consigue un acertado tono lorquiano, lleno de juego, de picardía, de poesía. Rubén Darío Salazar, titiritero, maneja y no podía ser de otra manera, ese particular estilo que caracteriza al artista latino lleno de calor humano y energía gratificante…
El Festival Internacional de Títeres en Nueva York
CARLOS CONVERSO (titiritero argentino)
Revista Mexicana de los Títeres Teokikixtli, 2000
...Junto a Zenén Calero, como diseñador, alcanzaron con La niña que riega…, a partir del texto de Federico García Lorca, un superior estado de gracia y encantamiento: la selección de la pieza, la sabia utilización de la técnica titiritera elegida, unida a la limpia ejecución de una animación que no por sencilla carece de preciso y riguroso entrenamiento, a fin de apropiarse de sus expresivos secretos. A esto se suma el trabajo actoral de eficaces contrastes entre quien anima y lo animado, propiciador de justos distanciamientos que enfatizan la identidad de lo representado y de quien representa, más una extensa lista de maravillas, hacen de este espectáculo uno de los grandes momentos del teatro todo…
Los jóvenes sin egoísmo o la tradición titiritera reinventada.
Armando Morales
En la luz o en la sombra el títere. Ediciones Unión. 2002