El 1 de enero de 1677 se convertiría en una fecha clave para la historia del arte teatral. Para la historia del arte, podría reducir aquí, teniendo en cuenta que a más de trescientos años la pieza que subió a escena sigue en pie, no como una estela funeraria a la que admirar en la soledad aburrida del museo, sino como un ejercicio al mismo tiempo descarnado y enjoyado de las agonías que el amor nos impone, a fuerza de recordarnos la inmortalidad de nuestros propios actos mortales. Ni el complot que intentó reducir al fracaso la prémier del máximo empeño de Jean Racine ni las oleadas de modernidad que luego han cubierto el mármol en que parecen escritos y tallados los parlamentos de su Fedra, han conseguido que olvidemos la impresión inmensa que esta tragedia, calcada sobre moldes griegos pero alzada a una nueva dimensión por el genio de su autor, sigue manifestando ante el espectador contemporáneo.
El amor es una pasión impura que nos puede conducir a actos más puros, pareciera decir el autor, que llega a tales conclusiones tras el éxito de su Andrómaca y su Bayaceto. Fedra quiere huir de la pasión cegadora que la impulsa hacia su hijastro, y a su vez, Hipólito no desea más que partir. Uno frente al otro, no tienen más recursos que la franqueza y el horror que los enlaza. Un horror de cuerpos y pasiones que lanza flechas en direcciones opuestas. Un juego de poder que, tras esos abrazos imposibles, es la conquista de una última corona. Los personajes del drama tejen un laberinto de intrigas: un Versalles que Racine ubica en la ciudad de Trecene. Pero los humanos siguen en verdad comportándose así, y cuando una pasión los arrebata, olvidan la geografía y el valor de los discursos. Los personajes racinianos son y viven en la pasión. A una anatomía de ese arrebato los invita esta nueva puesta de Teatro El Público.
Del modelo que era el Hipólito de Eurípides, nuestra versión ha querido retomar la sobriedad eficacísima que reduce a códigos mínimos los adornos del conflicto. Del aire glorioso de los alejandrinos de Racine, hemos respetado la esencia y el esplendor verbal que lo hizo admirado por tantos. Conduciendo los enfrentamientos a una línea que trata de unir síntesis y esplendidez, a fin de que la acción se narre desde un tempo de tragedia contemporánea, hemos regresado a los parlamentos que Sarah Bernhardt dijo como nadie, para que algunos de nuestros mejores actores rindan tributo a esta pieza aún asombrosa.
Representar Fedra en La Habana de hoy es, también, rendir tributo a directores que nos antecedieron, como Schajowicz y Baralt, que se empeñaron desde el Teatro Universitario en traer a esta capital del trópico los parlamentos de los clásicos. Y recordar al Virgilio Piñera que tendía una de sus entradas teatrales declamando versos de esta obra que tanto le gustó, en un delicado francés y arropado con cortinajes negros y dorados. En una carta al propio Piñera, José Rodríguez Feo le cuenta sobre la Fedra que escribió Antón Arrufat en los años cincuenta y que luego se perdiera. Como gesto hacia esas Fedras cubanas, la nuestra juega a cambiar ciertos cardinales de la acción. Que el homenaje sea, entonces, el de una pasión que quiere, también, releer a Fedra como nuestra. Desde la admiración y el valor del lujo más concentrado. Una cama y unos actores. Versos de Racine. Que eso nos baste: la austeridad. Porque ya lo dijo alguien: “la grandeza del clasicismo radica en su modestia.”
Dirigida por -
Carlos Lázaro Díaz Alfonso Reparto-
Fernando Hechevarría/ Walfrido Serrano (Teseo, hijo de Egeo, rey de Atenas)
Broselianda Hernández/ Freddy Maragoto*/ Alexis Díaz de Villegas (Fedra, esposa de Teseo, hija de Minos y de Pasifae)
Félix González/ Sergio Buitrago/ Lester Martínez (Hipólito, hijo de Teseo y de Antíope)
Ismersy Salomón/ Annia Bú (Aricia, princesa de la sangre real de Atenas)
Adria Santana/ Yeyé Báez/ Georbis Martínez (Enona, nodriza y confidente de Fedra)
Osvaldo Doimeadios/ Zenén Morales (Terámenes, preceptor de Hipólito)
Isdel Mori/ Luvyen Mederos** (Ismena, confidente de Aricia)
Jaime Jiménez/ Allen Yeroi (Pánope, mujer del séquito de Fedra)
Agrupación -
Compañía de Teatro El Público Autor- Jean Racine Se estreno- 30 . Marzo . 2007, en Cine Teatro Trianón Luces Manolo Garriga Diseño de vestuario Vladimir Cuenca Escenografía: Roberto Ramos
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