Es uno de los más importantes diseñadores del país. Ha trabajado para diversas compañías nacionales y extranjeras, así como para la danza y la televisión. Profesor, ilustrador y realizador.
Ha impartido talleres en España, Suecia y México. Es miembro de la UNEAC. Premiado en varios concursos nacionales. Tiene más de veinte años de vida artística y ostenta la Distinción por la Cultura Nacional.
¨Zenén Calero Medina vive en Boca de Camarioca, cerca del mar. Allí el agua se pierde en el infinito y los barcos y los cetáceos. Allí el aire huele a salitre y sargazos. El niño Zenén debe haber caminado sobre la arena, sobre los riscos, sobre la espuma y los pedazos de objetos que el mundo devuelve carcomido por los peces, la gente y la misma agua. El niño ante tanta inmensidad, ante tanta belleza, mirando los azules ojos de su madre, las manos de su madre, creando sobre la tela; mirando las piernas de su madre pedaleando en la máquina de coser, rompiendo el silencio de las olas, el graznido de las gaviotas; escuchando el sonido de las tijeras, debe haber sentido una vibración, una extraña fascinación por crear como Dios el mundo, el suyo, no de arcilla, no de maíz (cada Dios inventa según su materia) sino de la arena, de la madera, del yute.
El niño anduvo con su retablo, creando el suyo, inventándolo, sabiendo lo que quería, antes de hacerse Midas en el teatro y crear, crear incesantemente. Ha dicho él (quien por poco inventa edificios cuando iba a hacerse arquitecto) si no hubiera sido por un encuentro con Eddy Socorro, quien lo invito a traspasar el umbral del teatro. El mar, su olor y el de la arena y el de los sargazos vinieron de golpe como un sutnami y Zenén, comenzó una creación desbordante y abrasadoramente bella desde Papalote, primero con Socorro y luego junto a René Fernández Santana y después con Teatro de Las Estaciones y con otras agrupaciones teatrales cubanas y del extranjero y en la televisión y en la ilustración de libros y carteles. Muñecos, escenografías, imágenes que lo habitan en su casa, en ese mar infinito y también en su sangre y el palpitar de su alma que inquietos revolotean creando incansablemente otros sueños y esperanzas.
A veces parece un niño, a veces los nuevos materiales para la creación de los muñecos, le hacen recordar sus juegos de niño solo, entonces puebla la soledad de personajes y con ellos camina, duerme, come y se hace grande como si Gulliver llegara a Camarioca, atravesara con pasos agigantados sobre el archipiélago, se deslizara sobre el mar y sin dejar de jugar, dominara las nubes, el sol o la luna, las estrellas, la lluvia y el viento.