La periodista Maurine Dallas Watkins fue designada por el Chicago Tribune para cubrir los juicios de las asesinas Beaulah Annan y Belva Daertner en 1924, la popularidad que alcanzaron sus columnas la motivaron a escribir, en 1926, una obra de teatro basada en los hechos que relataban sus crónicas. La representación llegó a Broadway respaldada por la aclamación popular y la opinión de los críticos. El éxito hizo que el escritor Bob Fosse se interesara en la obra, pero Dallas Watkins se negó y no fue hasta la muerte de la escritora, en 1969, cuando Bob Fosse pudo adquirir los derechos de la obra y creó el libreto para el que Fred Edd escribió la letra de las canciones y John Kander la música del vaudeville que fue estrenado el 3 de junio de 1975 y permaneció en la escena hasta 1977.
Después volvió a reestrenarse con el título Chicago The Musical en 1996 y le fueron otorgados seis Premios Tony y el Grammy para la grabación. Chicago se estrenó en 2001 en Buenos Aires, Argentina, y en el 2009 en Madrid. Su adaptación al cine en el 2002, con la dirección de Rob Marshall la hizo merecedora del Oscar a la mejor película y a la actriz secundaria.
Ahora Chicago se estrenará en La Habana por el grupo Mefisto Teatro, bajo la dirección de Tony Díaz. El libreto, heredado de una traducción realizada para argentina (que no conserva el crédito del traductor), sufrió las traslaciones lógicas del español que hablamos en Cuba, de las palabras buenas y las malas, que pueden decirse en la prisión. Porque en la cárcel del “Condado de Cook” transcurre toda la acción, allí están las protagonistas Velma Kelly y Roxie Hart, acompañadas por los otros presos y, sobre todo, por las seis mujeres que asesinaron a sus maridos. La comedia permite que el asesinato, que será siempre una acción deleznable, alcance una dimensión diferente cuando es realizado por mujeres hartas de los cánones patriarcales, y por eso se convierte en un gesto de rebeldía, de liberación. Extremo, por supuesto.
Con un concepto minimalista de la escena, teniendo en cuenta que hablamos de un teatro musical, se construye la cárcel con diferentes lugares de la acción, lugares que incluyen al público, nadie queda fuera del espacio lúdrico, nadie es totalmente inocente, nadie es esencialmente un pecador. El mundo contemporáneo tiene derecho a reinventar nuevas tradiciones, ¿pero tendrá el derecho de desechar la ternura, la honestidad, la decisión para considerar que no todo puede venderse y comprarse, que la justicia no existe, que la falacia de los discursos tiene más valor que las acciones?
Debajo de sus vestidos de presos, las mujeres y los hombres de la cárcel visten sus trajes para bailar, para cantar, para contar las historias, debajo de las largas batas negras y blancas todos conservan las ilusiones de bailar al ritmo del jazz, todos intentan crear habilidades para sobrevivir, para contar la tragedia en tono de comedia, de farsa, a veces. Un reto indudable para un elenco muy joven que no conoció la tradición del teatro musical en Cuba y está intentando rehacerla, guiados por un grupo de creadores que nos negamos a abandonar la utopía de ofrecer a los públicos una manifestación teatral que no puede vivir únicamente en el recuerdo.
Agrupación -
Mefisto Teatro Autor- Basado en la obra Chicago de Maurine Dallas Watkins. Guión de Bob Fosse y Fred Ebb, con mús Se estreno- 14 . Agosto . 2010, en la Sala Teatro Tito Junco, Centro Cultural Bertolt Brecht