Crónicas de un comediante o el Chaplin reinventado
Por: Alder Soto Olivero
26 de Mayo, 2012
¡Por fin se presenta El Bachín Teatro en el Festival del Monólogo Latinoamericano! Fue la expresión que tuve en mente mientras daba inicio la jornada nocturna de ayer.
Primeramente es destacable reseñar que al actor, dramaturgo, director de teatro, radio y televisión, investigador, ensayista y jurado de este certamen, Carlos Padrón se le reconoció su labor artística de 50 años, por lo que recibió de manos del director del Teatro Tomás Terry, Manuel Cañellas, el máximo premio de la institución. Además fue dado a conocer que el jurado decidió convertir el Premio al Mejor Texto Cubano en Premio de Dramaturgia.
El Bachín Teatro, creado en el 2003, lo integran Manuel Santos, Marcos Peruyero, Julieta Grinspan y Carolina Guevara; solo los dos primeros están presentes en este Festival.
Con el texto Crónicas de un comediante, escrito por el también dramaturgo Manuel Santos, pretenden hacer un recuento por la Historia de la Humanidad, salvando distancias entre arte, política e identidad. Este monólogo ―por cierto, el más extenso hasta ahora presentado―, encierra una profunda intertextualidad y un análisis discursivo a la altura de cualquier alegato del presente siglo.
Valiéndose muchas veces de la técnica de Chaplin, reconocemos en Manuel Santos, rasgos característicos del genio de la comedia silente. El homenaje es obvio y claro; aunque en ciertos momentos al actor le cuesta trabajo superar las barreras que impone la misma complejidad del texto en un espacio tan extenso como el Terry. Pienso que Crónicas de un comediante llegaría a ser una verdadera joya de conexión actor-espectador en un lugar más reducido, donde las distancias se salven de una vez y por todas.
Siguiendo las líneas de un teatro épico, brechtiano, Manuel Santos y su familia del Bachín encuentran, y cito a Jorge Dubatti en artículo publicado en la Revista Acción: ¨ (…) la definitiva consolidación de una poética (…) ¨. Esto, significa más que una simple forma de composición, significa la reinvención de un discurso altamente elaborado, integrando en su cuerpo a modo de seno gigante las distintas estéticas del mundo contemporáneo.