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  Treinta años de experiencia en la formación de artistas circenses  
Por: Gladys Alvarado
02 de Marzo, 2007
Treinta años de experiencia en la formación de artistas circenses El sistema nacional de enseñanza artística es un fenómeno exclusivo de nuestro país, que nutre cada año las filas de los profesionales del arte cubano. Este año la Escuela Nacional de Circo Yuri Mandich, arribará a su treinta aniversario y para sumarnos a la celebración, CUBAESCENA se aproxima a sus aulas con el fin de entrevistar a Juvenal García Beato, director del plantel.

E: El arte circense posee una larga historia, estrechamente vinculada al goce estético más popular de nuestro país. Como ninguna otra de las artes, el circo ha bebido de las fuentes de la tradición familiar, a tal punto que hoy sobreviven en cartelera descendientes emblemáticos de sus orígenes. ¿Podría usted explicarnos qué significó la fundación de esta academia?

J.G. : La enseñanza artística en Cuba se sustenta en las ideas expresadas por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en sus conocidas Palabras a los intelectuales (1961) y que se concretan con la fundación, en 1962, de la Escuela Nacional de Arte, espacio donde lo más relevante del movimiento profesional se dio a la tarea de formar a las nuevas generaciones de artistas, procedentes de todo el país y sin restricciones sociales o económicas para su ingreso. En sus inicios la ENA abrió sus aulas a la formación de las Artes Plásticas, la Música, el Teatro, el Ballet y la Danza.
Luego de la nacionalización de las carpas privadas, en 1968 se funda el Circo INIT, antecedente directo del actual Circo Nacional de Cuba; institución que dignificó la labor del artista circense, sometido durante su historia a la inseguridad y la miseria. Las nuevas condiciones de trabajo van generando la necesidad de una formación académica, capaz de enfrentar los retos del desarrollo. Becarios cubanos viajaron a la URSS para cursar estudios, fundamentalmente en la Escuela Estatal de Moscú y paralelamente se inicia la confrontación con importantes compañías del campo socialista. Las primeras graduaciones de artistas, junto a lo más destacado del talento profesional cubano, sentaron las bases de lo que sería el nuevo circo cubano y su formación académica, cuyo punto climático se alcanza en 1977, con la apertura del nivel medio de la Escuela Nacional de Circo y Variedades. El joven plantel recibe también el asesoramiento directo de cuatro especialistas soviéticos, que trabajan en la creación de los planes de estudio de los géneros de Acrobacia, Equilibrio, Gimnástica y Malabares. Con ello se dejaba atrás la formación empírica, para dar paso a una preparación integral, tanto técnico-artística, como humanística y cultural.

E. : ¿Cuánto le debe la escuela cubana de circo a la figura de Yuri Mandich?

J.G. : La extinta Unión Soviética atesoró una amplia experiencia pedagógica en torno al arte circense, la cual puso a disposición de nuestro país, como ya hemos expresado. En Cuba tuvimos la suerte de contar con el asesoramiento de Yuri Mandich, reconocido maestro y considerado como una enciclopedia de la arena circense. Mandich era un profundo conocedor del quehacer más contemporáneo del Circo en Europa, Asia y América. El reconocimiento a su labor se perpetúa con la decisión de que nuestra academia lleve su nombre.

E. : La institución que usted dirige es la única de su tipo en el país y por tanto, la principal fuente de acceso a la vida profesional para un joven que aspire a asumir el Circo como vía de expresión artística. Conocemos que el arte circense es complejo y multidisciplinario, por lo que esta academia, en su diseño curricular, contiene diversas vertientes capaces de satisfacer la formación de variadas especialidades. ¿Qué modalidades se estudian en el plantel y cuáles son las vías para el ingreso al mismo?

J.G.: A partir de 1983 se amplía el número de especialidades a cinco: Artista Circense, Payaso, Excéntrico Musical y Mago. Los actuales planes de estudio están concebidos para cuatro años de formación, divididos en tres etapas fundamentales: la primera se extiende a los dos primeros años de la carrera y en ella los alumnos se apropian de los contenidos que contienen las asignaturas de la formación general y básica que les permiten alcanzar el nivel de Bachiller en Arte; a lo cual se suman las asignaturas técnicas de cada especialidad.
El segundo momento coincide con el tercer año de estudios y a él se integran las asignaturas complementarias de la especialidad, así como el inicio del montaje de números circenses. El periodo final transcurre durante el cuarto año y es la consolidación de los conocimientos adquiridos, el perfeccionamiento del número artístico y la práctica pre-profesional.
Los egresados de la Escuela Nacional de Circo culminan sus estudios con el título de Bachiller en la especialidad artística que hayan elegido y su fuente de empleo fundamental es el Circo Nacional de Cuba y otras instituciones afines en el resto del país.
Los exámenes de ingreso comprenden una rigurosa prueba de aptitud a los aspirantes comprendidos entre los catorce y los diecisiete años de edad, que hayan concluido sus estudios secundarios con un índice académico superior a los ochenta y cinco puntos.

E. : En el ámbito internacional se reconoce la calidad de la Escuela Cubana de Circo; infinidad de egresados han sido galardonados en festivales del mundo y se integran a los elencos de prestigiosos espectáculos internacionales. ¿Cuáles considera usted que son los rasgos distintivos del artista circense cubano?

J.G.: A lo largo de estos treinta años, los egresados de nuestro plantel han sido merecedores de lauros en importantes eventos nacionales e internacionales, entre los que se destacan: Circuba; Festival Primavera de Pyonyang; Pista Joven de París y Verónica, de Italia, entre otros. Podemos afirmar que el estilo de nuestros artistas aúna la depurada ejecución técnica, con una proyección escénica que la caracteriza el dinamismo, la expresividad y la alegría, propia de nuestra idiosincrasia.

E. : A partir de una experiencia pedagógica de treinta años, sobre qué vertientes renovadoras se proyecta la formación de los futuros egresados y cuáles son las principales insatisfacciones del claustro de profesores de la Escuela Nacional de Circo.

J.G.: Se trabaja en el perfeccionamiento de los planes de estudio, a partir de premisas que posibiliten una formación más integral del educando; de la búsqueda de la contemporaneidad en el montaje de los números y de la ampliación de la gama de géneros, capaces de satisfacer la demanda del arte circense actual. Es objetivo del claustro lograr una efectiva y temprana inserción de los alumnos de cuarto año en la práctica pre-profesional, como la única vía capaz de vincular al estudiante a las exigencias éticas y estéticas del Circo. Nuestras principales insatisfacciones giran en torno a la necesidad de acceso a la información científico técnica sobre el tema, de lograr el aseguramiento material capaz de satisfacer las demandas de este multidisciplinario proceso formativo, así como en la urgencia de adentrarnos cada día más en la investigación especializada. Vertientes de trabajo que derivarán en la elevación de la calidad del proceso docente educativo.
Innumerables son las satisfacciones de nuestro claustro, como resultado de la labor diaria; los retos también son múltiples y para vencerlos trabajamos con tesón.

Fuente: CUBAESCENA
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