El portal y una habitación de una casa cualquiera de la ciudad y una noche de lluvia, constituyen el espacio de dos encuentros aparentemente disímiles. En el cuarto, una pareja de edad madura reconsidera su deteriorada relación. El hombre ha trabajado durante años lejos de la casa y ha desatendido a la mujer, que ahora está dispuesta a romper con una situación que la frustra y la humilla. Cuando ella le revela al hombre la posibilidad real de otro amor; él ve desmoronarse muchos de los valores en los que ha sustentado su forma de actuar.
En el portal, dos jóvenes van descubriéndose como muy diferentes, a pesar de ambos ser estudiantes y pertenecer a la misma generación. Ella se debate entre la incomprensión de los mayores y una forma endurecida de asumir el sexo. El, bajo una apariencia de orden y rectitud que evidentemente responde a los parámetros de una familia ¨bien situada¨, deja ver posiciones esquemáticas mezcladas con la torpeza adolescente y con una suerte de nuevo machismo que lo lleva a una frenética necesidad de reafirmación.
Cuando las contradicciones de la pareja madura llegan a un punto climático, ella sale de la casa y el hombre la sigue en un desesperado esfuerzo por retenerla. Los jóvenes, que ahora pueden disponer ocasionalmente de todo el espacio, han abandonado las apariencias y deberán afrontar el reto de la sinceridad.
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